carta al jefe de policía
De nuestra mayor consideración:
Quienes sucriben: misionero Ronal Roy y el pastor Julio Aguirre Zabala de la Iglesia ev. Bautista, miembros de la Convención Evangélica Bautista del Uruguay, con personería jurídica para el territorio naciona, nos dirijimos a Usted con el propósito de presentar ante la población reclusa del Departamento, el testimonio de un hombre que vivió una vida sumamente dificil desde su infancia, pero que El Evangelio de Jesucristo lo transformó en una nueva persona.
En efecto, la historia de vida del pastor Julio Aguirre Zabala, casado, dos hijos, nacido en mayo de 1948 y a cargo de la Obra Bautista en Pueblo Centenario, Departamento de Durazno, merece la pena ser conocida porque creemos que Dios puede hacer lo mismo, y no se trata de adquirir una nueva religión, sino a través de una experiencia personal, con cualquiera que reciba a Jesucristo como su Salvador, con un corazón sincero.
Visto desde el punto de vista social la sociedad recibe de parte de Dios, hombres y mujeres transformados por el poder del Evangelio, sin costo alguno para el ministerio o para los establecimientos de detención, al tiempo que la IGLESIA LOCAL tendrá a su cargo la visita regular al establecimiento, y establecerá contacto con el detenido y sus familiares. La misma está ubicada en y a cargo del Pr.______________o lider_________o misionero______miembro de la iglesia local.
Esto es para solicitarle la autorización corresondiente para ingresar a los establecimientos de detención del Departamento a los efectos de presentar ante los internos y obsequiar para cada celda, pabellón, un cassette de audio con el testimonio del pastor Julio Aguirre Zabala, junto a un folleto para cada detenido y una porción del Evangelio de Jesucristo. La presente solicitud se ajustará a los horarios y medidas que la autoridad carcelaria estime conveniente.
Nuestra intención es la de colaborar con las autoridades y darle a Dios la oportunidad de demostrar lo que dice la Biblia en San Juan cap. 3, vers. 16; “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna.”
La experiencia del Pastor Julio Aguirre Zabala no es la única ni la última. Dios solo nos pide que le permitamos actuar, y veremos delincuentes de alta peligrosidad convertirse en personas de bien. Porque lo que para el hombre es imposible, Dios lo hace posible. Así que con la esperanza puesta en vuestra resolución nos despedimos quedando desde ya a sus ordenes y estaremos pidiéndole a Nuestro Padre Celestial que allane el camino para que aquellos que hoy están en prisión, puedan recibir el consuelo, el perdón y el Amor de Dios.
Muy atentamente,
R.R. J.A.Z.